jueves, 31 de octubre de 2013

Felicitaciones a destiempo

Hoy serían muchos años, pero ahora me miras con ojos jóvenes desde otro lado. Yo te sonrío en el vacío, y me reduzco veinte centímetros y dos lustros para volver a admirarte hacia arriba, no como ahora, de forma abstracta e interrogante, sino de la manera palpable y segura con la que me cogías de las manos y yo me subía a tus pies para aprender el ritmo de tu primavera, esa que olía a celuloide quemado y a tela con cola.


Dos pasos adelante, tres hacia atrás y media vuelta.


Y cuando piense en ti siempre me estarás abrazando una noche húmeda y salada de agosto en una pista de baile.

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