Empezó a sentirse tan pequeña que una mañana despertó siendo un organismo unicelular.
- Mejor - pensó - Así podré colarme en sus ojos.
Y lo hizo. Vaya si lo hizo.
Pero aunque se colara en sus ojos, aunque recorriera cada pestaña y anidara en su lagrimal, seguía siendo invisible, o, como mucho, una conjuntivitis molesta.
El corazón
Hace 2 días
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada