miércoles, 21 de marzo de 2012



Tonino Guerra, directo al cielo de los genios. La letra mutada en imagen convertida en arte absoluto y en tatuaje emocional.

Gracias por Amarcord, por Blow-Up, por L'Avventura, por L'Eclisse, por Nostalghia, por Ginger y Fred, por E la nave va... pero sobre todo, gracias, gracias, gracias por La Notte.





miércoles, 15 de febrero de 2012

La invisibilidad del guionista

Javier Olivares, guionista de series como Los Serrano, Los hombres de Paco o Robles, investigador, ha publicado una nota en Facebook en la que habla de una realidad que no todo el mundo conoce, y es la indiferencia e incluso el menosprecio que recibe el guionista en la industria española. Como lo que escribe es bastante interesante y acertado, la reproduzco al completo (para leerla en la dirección original, aquí):

Érase una vez dos guionistas de la misma productora que habían creado dos series. Una, de gran y merecido éxito... La otra que lucha en una franja compleja con honor y cumpliendo objetivos.
Como estas dos series eran finalistas de los premios más populares de la televisión, fueron alegres a la entrega de premios.

Primera sorpresa: la invitación era una para los dos. Pareja de hecho, vaya. Actores, directores (incluso gente de la empresa que no trabaja en dichas series: siempre hay clases)... podían llevar, muchos de ellos, un acompañante. Ellos, no.
Cuando abrieron el sobre, descubrieron que, en la invitación, venía un nombre tachado: era el de una actriz que no podía ir al acto. A su lado, a lápiz, dos nombres: los suyos. Los de estos dos guionistas que llevan cientos de capítulos a sus espaldas inventándose una serie, continuándola, creando historias y dando trabajo a actores, técnicos y directores (incluida la prima donna, director de la empresa, especializado en despreciar o apropiarse del trabajo de los demás)... Y beneficios a la productora que tan bien trata (es un ejemplo: no es la única) a quienes tienen las ideas que les dan de comer.

No sé si decidieron entrar al acto de entrega (yo no lo hubiera hecho, desde luego). Si no lo hicieron, evitaron el mal trago de ver al actor principal de "Águila Roja" recoger el premio haciendo subir a los directores de la serie al escenario. Dijo de ellos que gracias a su trabajo la serie sigue adelante cada día mejor.

La pregunta que me hice al oír esas palabras fue: ¿qué filman esos directores? ¿qué interpreta ese actor? ¿les dan folios en blanco e improvisan? ¿Dónde estaban cuando los creadores de la serie la estaban pariendo? ¿no hay guionistas que inventan historias para que ellos filmen y actúen? Cuando acabe "Águila Roja", ¿seguirán rodando e interpretando directores y actores? ¿O tendrán que esperar a que esos seres invisibles llamados guionistas inventen una nueva serie?

Pena de industria audiovisual la de este país cuando borra del mapa a quienes crean las series. Ya que la tienen como espejo, que miren la industria USA, donde los creadores son productores ejecutivos de lo que han creado. Donde cuando un actor o productor recibe un premio da las gracias primero a quienes escribieron sus películas o series.

No se nos cita en prensa ni en blogs televisivos que saben el nombre hasta del ayudante de peluquería de las series USA, pero que no saben distinguir si una serie ha cambiado de equipo de guión y luego fracasa (a los guionistas se les acabaron las ideas, dicen). No miran ni los créditos para saber quién está detrás. El esfuerzo no es mucho, desde luego.

Recientemente, el sindicato de guionistas de Catalunya (GAC) hizo una nota pública alertando de que la prensa había sido llamada a un día de rodaje de una serie (mini serie sobre las colonias de trabajadores). Allí pudieron hablar con el director, actores, productores... Con los guionistas, no. Ni se les había convocado. Y ellos habían adaptado una novela, creado una serie... ¿No tenían que contar nada a los periodistas?

Recientemente, el que esto escribe ha pasado por la desaparición en notas de prensa de su nombre como creador y director argumental de una serie. Luego, ha visto que el director de la misma (la prima donna antes reseñada) declara que es el creador de la serie. Tras la evidente queja (no era la primera: dejé esa productora y esa serie -y otra más que había inventado y está en emisión- por este tipo de cosas), el problema no era lo que había pasado: era mi queja. Mi ego. No el de los demás: el mío.

Recientemente, una serie de detectives por mí creada con mil discusiones (la productora no creía demasiado en ella, aunque ahora por supuesto está encantada) ha recibido el premio a la mejor serie del año entregado... ¡¡por la Asociación de Detectives de Catalunya!!!. La productora, amablemente, me comunicó la noticia. Me decía que felicidades "por lo que me tocaba" y que el premio se daría en un hotel de lujo barcelonés y que yo no iba, porque la Asociación que entrega el premio quiere a los actores protagonistas.

Evidentemente, respondí que me tocaba mucho: yo era (con una compañera, que tampoco irá a esa cena) el que me había inventado esa serie, peleado porque esos actores la protagonizaran, defendido el tono... Pero me debe tocar poco cuando sólo recibo un mail de felicitación... "por lo que me toca".

Antes, en esa serie que decidí que se llamara "Kubala, Moreno i Manchón" (para dar originalidad al título de una serie de detectives "especial" y en homenaje a Serrat, gracias a quien decidi estudiar catalán), el Barça al saber de la misma, llamó a la productora para invitar al palco a un partido (contra el Osasuna) a quienes trabajaban en ella. La invitación se debía a que el título de la serie citaba a grandes jugadores de la historia del Barça. La productora aceptó la invitación: fueron los actores y el director de la serie... pero no el que se había inventado el título sin el cual jamás les habrían invitado. Me enteré de rebote, al día siguiente. Soy del Atleti, pero hombre, ir al fútbol siempre me apetece. Y el Barça es mi segundo equipo. Creo que por educación y respeto hasta hubiera ido al Bernabéu si la serie se hubiera llamado "Di Stéfano, Kopa y Gento".

Hace tiempo, un compañero me comentaba que había recibido un encargo de una productora: rehacer una biblia hecha por otro. Cuando la acabó, le avisaron de que esta nueva biblia hecha por él, pasaría probablemente a otro. Y que el equipo de guionistas que la escribiera no sabían cuál sería... Probablemente, en él, no estaría ninguno de los tres que habían hecho ninguna de las biblias. Probablemente, en los créditos tampoco aparecerá ninguno.

Hace tiempo, mi hermano y yo dejamos una serie (de otra productora) porque literalmente se quedaban con nuestros derechos de autor. Yo escribí dos capítulos... ¡¡¡se olvidaron de poner mi nombre en créditos!!!

Hace tiempo, no tanto, una productora ha hecho un ERE (no comunicado a prensa, por tweeter se enteraron algunos) despachando a guionistas sin los que sus estrellas no hubieran llegado tan lejos. Las estrellas, dueñas de la productora (siempre con un discurso de izquierdas, por cierto), probablemente seguirán recibiendo encargos... ¿Saben los que los hacen que detrás de esas estrellas no están los que se las inventaron? ¿O que, si están, estarán recontratados cobrando menos mientras sus estrellas no bajarán sus sueldos?

Se dice que la ficción española no es tan buena como debería ser. Tal vez esto que cuento tenga algo que ver. Buena o mala, creo que debería saber quien la inventa. Para cargar con méritos o críticas. Para dejar de ser invisibles.No conozco un país occidental con industria audiovisual donde el papel de los guionistas quede tan en el olvido. Ninguneado. Arrasado.

Insisto: no se trata de ser más que nadie. Sino de no ser menos que nadie. No se trata de ser el visir en vez del visir. Sino que cada uno esté en su sitio. Un guionista debe saber que un guión es la única obra literaria que se escribe no para ser leída, sino para ser vista. Pero hay también que recordar que no hay nadie que pueda dirigir, interpretar, producir ni fotografiar un folio en blanco.

Para que ese folio tenga texto hay que tener una idea. Y esa idea, si te gusta la compras. Si no, no. Pero si la compras, respétala. Puede que no sea perfecta y necesite correcciones y cambios. Pero no la desvirtúes. Y no te conviertas en su autor sin serlo. No ocultes al que las creó. Porque así se genera lo que tenemos: series sin padre ni madre. Sin alma. Superfluas. Prescindibles.

Como de seguir así, seremos nosotros. Los guionistas españoles. Huérfanos, sin alma, superfluos.

Y prescindibles.

Porque a fuerza de ser invisibles, dejaremos de existir. O eso o sí: seguiremos existiendo... pero sumisos, sin orgullo, agarrados a lo que nos ofrezcan como el náufrago a un trozo de madera en el vendaval de esta crisis. Y alguien sumiso y sin orgullo... ¿puede ser un creador?

No nos engañemos: sin crisis pasaba lo mismo. Porque la crisis en esta ocasión no es sólo económica (como en tantas otras cosas en este país) sino de inteligencia y estructuras. De I+D y de inversión en ideas. De respeto. De copiar lo peor (en vez de lo mejor) de fórmulas foráneas. Y eso no es nuevo.

Nunca se me habría ocurrido citar a Unamuno como argumento de autoridad de un texto mío. Pero así las cosas, lo haré, para que nadie se luzca con nuestro cerebro a cambio de limosnas y desprecios.. Porque si la situación en nuestra ficción del papel del creador de series y de los guionistas sigue siendo ésta, es hora de decir...

...QUE INVENTEN ELLOS.

Que nosotros nos haremos productores, novelistas... e incluso taxistas o profesores... O venderemos kleenex en los semáforos. Pero lo haremos con dignidad. La que algunos nos niegan. Justo aquellos que viven de nuestras ideas.

(próximamente, más del tema en Bloguionistas)

miércoles, 8 de febrero de 2012

No me rindo

Por primera vez, a Louis se le nubló la mirada al fijarse en el contorno del cuerpo de Lisa trazado con tiza en el suelo. Fue quizá en ese preciso instante cuando comprendió que ya no iba a verla nunca más.
- Señor Stanick, tengo que redactar un informe. Incluiré en él todo lo que acaba de contarnos.
- No merece la pena, inspector. Olvídese de cuanto le he dicho.
- ¿Olvidarlo?
Louis cerró los ojos para evitar que le asomaran las lágrimas; siempre se ganaría algo de tiempo.
- Tenía usted razón, inspector. Lo más probable es que a Lisa la matase un ladrón de joyas.
- ¿...?
- Pero a los de mi profesión no nos entra en la cabeza que las personas puedan morir de forma tan tonta. Sobre todo las personas a las que hemos querido. Nos gustaría proporcionarles una muerte apasionante.
Louis se encaminó despacio hacia el cuarto de Lisa. Los otros lo siguieron, estupefactos.
- Y... ¿qué profesión tiene usted?
Tras un breve silencio, Louis se arrodilló junto a la cama.
- Soy guionista.
Metió la mano entre las sábanas revueltas y hundió el rostro en la almohada.




Saga. Tonino Benacquista

viernes, 20 de enero de 2012

Sí y No

Con esto de las leyes antipiratería, los cierres de webs, etc. la gente, con razón, se está cabreando mucho, pero también están mezclado muchos términos que llevan a culpar de todo a los autores, que lo único que piden es cobrar por la difusión de su trabajo. Lo que pasa es que esta petición (que es un derecho) ha servido de excusa para que empresas, organismos, sociedades, etc. se enriquezcan de manera injusta, lo que provoca que la gente piense que los ladrones son realmente los autores.

A mí me parece justo el cierre de Megaupload y Megavideo, a pesar de haber sido usuaria de estas páginas. Esto parece incoherente, pero voy a intentar explicarlo:

- He sido usuaria de estas webs porque la manera de consumir productos audiovisuales ha cambiado totalmente. Yo como consumidora de series y películas he contribuido y me he adaptado a esta nueva manera de consumo. Como la sociedad siempre va un paso por delante de los organismos, la única manera de usar el nuevo modelo era a través de webs como Megaupload, ya que no existía (ni, por ahora, existe) algo legal, equiparable y que de verdad beneficie a los autores (y no a los organismos) que siga el modelo (y Filmin no me sirve, en mi opinión le quedan muchas cosas que mejorar)

- Estoy de acuerdo con su cierre porque, aunque todo el mundo descargaba gratis, sus creadores se estaban enriqueciendo. Se estaban enriqueciendo con el trabajo de muchísima gente. Mientras a nosotros nos daban gratis los archivos, a los autores les robaban el dinero de su trabajo y ellos se forraban. ¿Os parece eso justo? ¿Es justo que alguien se forre a costa del trabajo de otros?

Dicho esto, también me gustaría aclarar que DERECHOS DE AUTOR NO ES IGUAL A LEY SINDE NI A LEY SOPA. Estoy muy en contra de estas dos leyes, porque estas leyes, en lugar de curar al enfermo, lo matan. Porque en vez de poner soluciones teniendo el cuenta el nuevo modelo de consumo audiovisual, pretenden volver al obsoleto y lo que es peor, con un control político de internet que es muy peligroso y amenaza la libertad de expresión.

Y la culpa de esto no es de los autores, pero lamentablemente la mayoría de los medios de recaudación de derechos están corruptos y se cierran a lo nuevo. Sería ideal una web con tarifa plana de suscripción en la que productoras colgasen sus productos para descargar, y que la recaudación fuese destinada a derechos, pero claro, los que mandan tampoco quieren hacer las cosas bien.

Espero que quede claro que los autores (o al menos la cara no visible, la mayoría, no cuatro artistas cutres que ya no saben lo que hacer para vivir del cuento y llamar la atención) no han pedido medidas tan salvajes, porque los autores también son internautas. Así que, por favor, no les culpéis por pedir un derecho. Culpad a las grandes empresas de telefonía e internet (en el caso de España), a los imperios audiovisuales, a las sociedades de autores corruptas, a los políticos... porque quieren enriquecerse a costa del consumidor y a costa del autor. Y eso es igual de injusto que lo que hacían los creadores de Megaupload. Porque ambas cosas son robar.
La frase que encontré en el mismo papel que el texto anterior era la siguiente:



Muere lentamente quien no se atreve a vivir.




Una reflexión que, a pesar de haberla escrito yo misma, no he conseguido llevar a cabo.

lunes, 9 de enero de 2012

Descripción subjetiva de una lavadora

Como aquí los días son largos y ociosos no me queda otra que continuar con la búsqueda de recuerdos físicos. Esta mañana me he topado con (iba a decir más reciente, pero he caído en que casi tiene diez años) uno de la adolescencia.
Cuando tenía 16 años, en clase nos encargaron un ejercicio: escribir la descripción técnica y subjetiva de una lavadora. Como la técnica puede encontrarse en cualquier manual de instrucciones, he optado por reproducir la descripción subjetiva que se me ocurrió, y que desde la distancia temporal me ha parecido interesante:

Es curioso cómo una simple caja blanca puede borrar restos de vivencias y recuerdos únicamente con agua, jabón y unas simples vueltas. Normalmente son recuerdos que deseamos olvidar, como un olor o una mancha de maquillaje en el cuello de una camisa, pero otras veces no ocurre así, y debemos resignarnos a mantenerlos en nuestra memoria, porque no nos queda otro remedio que llevar los restos de una noche inolvidable que han quedado en nuestra ropa a una cueva metálica con una engañosa puerta transparente. Como una enfermedad crónica que va extendiéndose, la mezcla química de agua y detergente va eliminando poco a poco pistas de momentos vividos; pero al terminar este proceso el ciclo vuelve a empezar y se nos brinda otra oportunidad para volver a llenar nuestra ropa de olores y marcas como si de un diario se tratase.


Junto al texto, apuntada como una nota al pie de página, encontré una frase suelta que me ha hecho pensar, pero eso lo dejo para la próxima entrada.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La vocación

Volver a casa de mis padres es volver a una cápsula del tiempo que guarda mi vida desde mi nacimiento hasta los 18 años, más o menos. Esa cápsula está compuesta de recuerdos en todos los formatos, y uno de ellos, puede que de los más importantes, es en forma de libros, ya que yo fui una niña que devoraba historias. Uno de esos libros lo he rescatado hace unos días, se llama Pegando brincos por ahí, de Mercè Company. Me lo regalaron por mi octavo cumpleaños y se convirtió en mi libro favorito. Releyéndolo me ha sorprendido mucho este fragmento:

Después de esforzarme mucho, mucho, al fin logro descubrir lo que me gusta más que nada, lo que me hace más feliz, lo que haría todo el día si los papás y las monjas me dejasen: soñar, leer y ver películas.
Porque me paso horas y horas imaginando historias, leyéndolas en los libros, viéndolas en las películas y escribiéndolas en mis libretas. ¡Eso es fantástico! Cuando me gusta mucho una película, quito al protagonista y me pongo yo y, ¡hale!, a disfrutar. Tan pronto soy el indio salvaje y ato al pobre blanco (que siempre tiene el rostro de sor Juanita, que me tiene mucha manía) en el palo de los tormentos, como me subo en un globo al lado del capitán Trueno (uno de mis héroes).
Pero de pronto caigo en la cuenta de que nada de eso es un trabajo y de que nadie me pagará ni un real por contar mis sueños y mis historias (...).

Al final mi libro favorito de la infancia me influyó más de lo que yo pensaba, y he llegado a tener un gran paralelismo con su protagonista: una niña que busca su vocación sin darse cuenta de que es lo que ha estado haciendo siempre: escribir.

martes, 13 de diciembre de 2011








¿Por qué no se hace esto en España?
Mi madre es maestra y siempre me ha inculcado el valor de aprender e interesarme por la cultura. La cultura te hace independiente, te hace ser quien tú quieres ser, no quien X quiera que seas, porque conoces las opciones y puedes elegir.
La falta de respeto y la subestimación actual a los maestros y profesores está creando robots fáciles de programar, y esto es muy peligroso.
La enseñanza, el aprendizaje, te rescata de la masa para hacerte una persona.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Empezó a sentirse tan pequeña que una mañana despertó siendo un organismo unicelular.

- Mejor - pensó - Así podré colarme en sus ojos.

Y lo hizo. Vaya si lo hizo.

Pero aunque se colara en sus ojos, aunque recorriera cada pestaña y anidara en su lagrimal, seguía siendo invisible, o, como mucho, una conjuntivitis molesta.

martes, 29 de noviembre de 2011

Melancholia - Lars von Trier -



Melancolía:
1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.
2. med. Monomanía en que dominan las afecciones morales tristes.


Tras años de depresión profunda y alcoholismo, Lars von Trier se decidió a materializar el pozo negro en el que se encontraba, y el resultado fue Melancholia. La película está dividida en dos partes o capítulos, cada uno con el nombre de cada una de las dos hermanas protagonistas: Justine (Kirsten Dunst) y Claire (Charlotte Gainsbourg). Pero hay que advertir que ambos capítulos son simétricos, y cuentan la misma historia, que va de lo particular a lo general.

La protagonista es la melancolía, esa tristeza extrema, la caída en picado de la vida y la desaparición de cualquier ápice de luz. Esta protagonista va apareciendo progresivamente, dando avisos de su visita, y dejando constancia de la inevitabilidad de su llegada. Todo el mundo es testigo de ella, y nadie puede hacer nada por evitarlo. La melancolía llega finalmente y arrasa con todo, dejando tras de sí un rastro  angustioso de soledad, porque la soledad y el vacío son los posos que deja la tristeza crónica.

En el primer capítulo la melancolía acecha y finalmente destroza a Justine. Se nos enseña la recaída progresiva (aunque el espacio temporal es de una noche) de Justine en la depresión. No puede hacer nada por evitarlo, y termina alejando a todo ser querido, lanzándose a un agujero negro que culmina al inicio del segundo capítulo, en el que Justine le pasa el testigo a la Tierra, que, al igual que ella anteriormente, se ve amenazada por Melancolía, un planeta que se escondía detrás del Sol (luz, metáfora de la felicidad) y que comienza a moverse entrando en la órbita de nuestro planeta, advirtiendo un choque inexorable que dejará un vacío en el universo imposible de reemplazar:

"Estamos solos" dice Justine. Los humanos estamos solos y vamos a morir de tristeza, nos explica Lars von Trier.
Una historia sobre la tristeza y la soledad que se ve nivelada por la belleza de unas imágenes que hacen de Melancholía una de las mejores películas del director danés.