martes, 28 de junio de 2011

Teóricamente

Hagamos un pacto en el que en teoría tú me vas a querer y en teoría yo dejaré que me quieras. En teoría me serás fiel y en teoría mi mirada será unidireccional. En teoría me abrazarás todas las noches, y a cambio, en teoría, te haré el amor. En teoría nos iremos a vivir juntos, y en teoría todos los viernes veremos una película subtitulada. En teoría te molestará mi desorden y en teoría se te olvidará cuando cocine pasta. En teoría escucharé embelesada tus lecciones musicales, y en teoría mi verborrea cinematográfica te parecerá adorable. En teoría discutiremos dos veces al mes, pero nos reconciliaremos diez, en teoría. En teoría beberemos sol y agua salada siempre que podamos, y en teoría me dormiré mientras conduces, porque los viajes largos me dan sueño. En teoría nos recomendaremos libros de manera enfermiza, y los leeremos en silencio y en contacto. En teoría escucharemos vinilos a deshoras, porque es cuando mejor suenan, a pesar de lo que digan los vecinos. En teoría absorberemos arte, porque el arte será la base de nuestra complicidad. En teoría te reirás de mi ausencia de orientación, y en teoría yo me burlaré de tu incapacidad para llegar pronto. En teoría tendremos paciencia el uno con el otro, por lo que en teoría nos convertiremos en un largo plazo.


En teoría seremos felices, porque en la teoría todo funciona: los consejos, los planes,el comunismo, este texto.

jueves, 23 de junio de 2011

Verano

Frutales
cargados.
Dorados
trigales...

Cristales
ahumados.
Quemados
jarales...

Umbría
sequía,
solano...

Paleta
completa:
verano.





(Manuel Machado)

martes, 14 de junio de 2011

Una pequeña reflexión sobre la comedia

El personaje de Alan Alda en "Delitos y faltas", de Woody Allen, decía que la comedia es igual a tragedia más tiempo. Esto es, la combinación de una desgracia que le ocurre a alguien con el tiempo o la distancia que como espectadores poseemos y nos da la seguridad de saber que no nos afecta.

La tragedia, lo que le sucede a un personaje, es una situación, y por tanto, cabe afirmar que la comedia no significa necesariamente diálogos graciosos, como mucha gente piensa, o como estamos acostumbrados a ver en series y películas calificadas de este género. En realidad, la comedia nace del sufrimiento del personaje (y si no, véase el tan manido gag del tartazo en la cara o del resbalón por cáscara de plátano).
El origen de la comedia lo encontramos en Buster Keaton y Chaplin, artesanos del gag y pertenecientes al cine mudo, lo que confirma lo prescindible de los diálogos. Bien es cierto que con Ernst Lubitsch o con Billy Wilder el diálogo de comedia cobra protagonismo, pero siempre se encuentra bajo el mando de la situación, pues fuera de ésta, las palabras no tendrían sentido como chiste independiente. La historia que se cuenta, lo que ocurre, es lo que propicia la carcajada del espectador, y lo que se dice está al servicio de la trama que acontece.
Con Jacques Tati y Blake Edwards la comedia del cine sonoro se acerca más que nunca a Chaplin o Keaton, donde realizan películas con escasez de diálogos (sobre todo en el caso de Tati) y la composición del humor consiste casi al cien por cien en gags visuales.
Bien es cierto que, por ejemplo, las comedias de Woody Allen tienen su punto fuerte en los diálogos, pero no hay que olvidar que Woody Allen comenzó siendo monologuista, por lo que es lógico que en su caso los chistes de texto cobren protagonismo, aunque en películas como "Toma el dinero y corre" añade un fuerte componente de situación.

Si se cae en el error de poner el acento en lo que se dice y no en lo que ocurre, la risa será efímera. Alfred Hitchcock distinguía entre el suspense y la sorpresa de esta manera:
Supóngase usted, que los espectadores han visto, antes de que usted y yo nos sentáramos, que un terrorista ha colocado una bomba debajo de esta mesa. Mientras nosotros hablamos tranquilamente de fútbol, ellos estarán solamente pensando cuándo explorará la bomba.
El suspense es la sensación que tiene el espectador de que está en posesión de una información que el actor desconoce, de que algo va a pasar y está esperando que pase.
La sorpresa se daría si el espectador desconociera la existencia de la bomba y ésta de repente explotara, pero es el suspense lo que mantiene en vilo al espectador con una historia.


En el caso de la comedia, la situación sería el equivalente al suspense, y el diálogo a la sorpresa. El interés en una película de este género no puede mantenerse únicamente con diálogos graciosos, es necesario algo que enganche al público, algo que le haga mantenerse sentado durante aproximadamente unos 120 minutos, y que además, sea atemporal, que es lo que realmente distingue una buena película de una mala: que aguante el paso del tiempo. Pues bien, comedias como "Ser o no ser", "Mi tío" o "El Guateque" siguen haciendo reír ahora a pesar de todos los años que han pasado.

No hay que olvidar que el cine es imagen en movimiento, y si obviamos este detalle conceptual dando una importancia de primer orden al diálogo, lo único que obtendremos será una foto que nos habla, pero que no nos cuenta.

lunes, 30 de mayo de 2011

François Truffaut: ¿Está a favor de enseñar cine en las universidades?
Alfred Hitchcock: Sólo con la condición de que enseñen el cine desde Méliès y que los alumnos aprendan a hacer películas mudas, ya que ésta es la mejor manera de practicar. Hablar de cine, a menudo sirve simplemente para introducir el teatro en los estudios. El peligro es que la gente joven, e incluso los adultos, normalmente creen que uno puede convertirse en director sin saber cómo hacer un decorado, o cómo montar.

François Truffaut: En su opinión, ¿una película debería evocar la pintura, la literatura o la música?
Alfred Hitchcock: El principal objetivo es despertar las emociones del espectador y que esas emociones surjan de la manera en que la historia se va desarrollando, de la manera en que las secuencias se yuxtaponen. A veces, tengo la sensación de que soy un director de orquesta; el sonido de una trompeta corresponde a un primer plano y un plano general corresponde a una orquesta completa tocando un acompañamiento mudo. Otras veces, utilizando los colores y las luces de un bonito paisaje, me siento un pintor. Por otro lado, soy precavido con la literatura: un buen libro no significa necesariamente una buena película. 




Extracto de El cine según Hitchcock de François Truffaut

lunes, 23 de mayo de 2011

Despierto. Levanto la vista y observo que aún no ha amanecido.

- Esta noche parece haber dado un golpe de estado contra la luz -

Torpemente enciendo una vela, pues nunca me gustó la iluminación artificial de la bombilla (demasiado plástica). Converso con la llama de la vela: me dice que te echa de menos. Yo también.
Permanecer en mi habitación tras tu marcha supone una agonía: tu olor impregna cada rincón, y en las esquinas de mi cuerpo descubro caricias que ignoré por la intensidad de una concentración de terminaciones nerviosas enamoradas de un movimiento. Los minutos previos a que mi olfato se acostumbre y el sentido sea ignorado suponen la siembra del germen del odio entre mi pituitaria y yo.

Cuando logro obviar las mezclas que se introducían en mi nariz, el sonido extradiegético de tu voz comienza a rondar por mi cabeza. Me doy la vuelta para no escuchar el aire que se colaba por tus labios y se escondía en mis oídos y encuentro restos de tu visita.
Está claro que no puedo luchar contra tu sedimento, así que me rindo y me dejo invadir por la imagen de una noche parcial en la que fuimos un código binario (tú el uno, yo el cero), en la que la armonía monocromática de nuestros cuerpos hacía juego con la sangre que era bombeada a una velocidad anormal y en la que el choque de células mojadas provocó un seísmo envasado al vacío.

Descubro que el deseo tampoco puede dormir, y para no seguir atormentándome con el recuerdo a corto plazo de tu sensación, inicio un sucedáneo de tu presencia en el que mi mano juega a ser tú.
(Siento que mi gregarismo particularizado en ti me juega malas pasadas, y la frustración de su realización me conduce a la soledad)

La fuerza de mi aliento apaga la llama de la vela, pero ya no importa. Es de día.


[Pista número uno: no me gusta dormir sola]

viernes, 13 de mayo de 2011

Una frase rescatada inesperadamente

Y tú fumabas y yo temblaba sin que te dieras cuenta. Y una música encerrada le contaba nuestros secretos a una viñeta de Quino, testigo de un encuentro como otro cualquiera.

viernes, 29 de abril de 2011

miércoles, 27 de abril de 2011

1984, también conocido como 2011

Pero, en la práctica, semejante sociedad no podría conservarse estable, porque si todos disfrutasen por igual del lujo y del ocio, la gran masa de seres humanos, a quienes la pobreza suele imbecilizar, aprenderían muchas cosas y empezarían a pensar por sí mismos; y si empezaran a reflexionar, se darían cuenta más pronto o más tarde que la minoría privilegiada no tenía derecho alguno a imponerse a los demás y acabarían barriéndoles. A la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia.




1984. George Orwell